Aunque el corazón me hierva en sangre manchada por jodida rabia te agradezco, aunque no haga falta, que me provoques todos estos latidos y lleves el aire directamente a mis pulmones. A veces en la vida aparece alguna persona que sin apenas haber dado nada, quieres volcarte en ella, sin motivos, solo porque algo dentro te dice que de esa persona vas a sacar cosas increíbles, cosas como sonrisas en los momentos tristes. A lo mejor te estaba esperando sin saberlo, pero todo acaba saliendo bien aunque no tenga sentido. Enseñarte que los grandes cambios son esos que suceden en un instante y aprender de ti que no tengo porque dejar de ser yo misma. Tengo el ñoñismo a flor de piel y se me nota, pero sea como sea nos morderemos abrazados. Me gustan esas cosas insignificantes como notar tu respiración en mi cuello, oír tu risa de perro, olerte cuando te das media vuelta en la cama, verte dibujar al otro lado de la mesa, que me busques lunares inexistentes o saber que estas a 30 minutos en metro, entre otras tantas cosas que me hacen feliz, porque sé cuantas cosas buenas tengo, y quiero dártelas todas. A menudo me pregunto cuantas posibilidades habían de que nos cruzáramos tu y yo, y surgiesen esos trasfondos morbosos en nuestras conversaciones. Vivo mejor desde que te conocí, porque tengo mas motivos para hacerlo. Hay gente que un día conoces y te parecen buenas personas, y te caen bien, otras, como tu, te hacen sentir mejor de lo normal. Durante unos instantes, mientras escribía esto, he tenido ganas de esconderme porque no estabas aquí para abrazarme. Tienes una filosofía que roza el idealismo y me gustas mas que un esquimal su iglú de diseño, pero muchísimo más vamos. Estoy rota por dentro por todo que siento por ti pero al mismo tiempo tu eres el motivo por el que no termino de desquebrajarme y deshacerme en mil pedazos mientras te tenga a mi lado de alguna forma. Es contradictorio, y si, duele. A mi simplemente la idea me desgarra por dentro porque siempre he considerado que me has dado mas de lo que me has quitado, y tu prefieres no sentir nada y yo quiero sentir todo lo que puedas darme. Además, solo tu sabes que mi visión de las cosas solo puede cambiarse a mordiscos. Odio que me griten cuando solo quiero solucionar las cosas. Me encanta darlo todo por alguien que me sonríe, pero no confío en nadie hasta que no se habré del todo conmigo. Siempre río y también estoy al borde de una lágrima cuando algo me importa mucho. Me rompe los esquemas cuando llega alguien y me llena la cabeza y el corazón de ilusión cuando antes estaba vacío. Creo que no existen palabras para describir esa sensación. Siempre hay una canción que me evade de todo, por suerte últimamente tengo varias. Pero a veces no me hacen falta canciones, ya que cuento con esa persona que hace despreocuparme de todo. Olvido mis problemas, mis rayadas y parece que solo existamos el y yo. Porque solo quería que tu me marcaras, y el fin del mundo nos pillara en la playa. Que doliera de tanto amarnos como ya estaba pasando, y como va a seguir doliendo.
Mi sonrisa todos los días para ti.